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traffico droga

La fonte è il giornale la Razon in un articolo di Pedro Canales

Il titolo: "La rute de la cocaina pasa por el Sahara"


Il re Mohammed VI è stato informato, nella notte di sabato 3 febbraio, della possibile implicazione di due importanti generali dell’esercito marocchino in una operazione di narcotraffico colombiano in Sahara occidentale. Si tratta del sequestro di centinaia di contenitori di pesce, a Dakhla, sospettati di essere usati per il trasporto della droga. L’Interpol indaga sul possibile coinvolgimento di due generali: Abdelaziz Bennani ispettore generale del FAR (che è il secondo posto di comando dell'esercito dopo il re nella gerarchia) e  Husni Bensliman capo della Gendarmeria reale, ex capo dei servizi di spionaggio e uno dei consiglieri militari più ascoltati dal re. Il re ha immediatamente inviato sul posto Mustafa Mazdudi, direttore generale della polizia giudiziaria.
L'Interpol aveva segnalato alla polizia marocchina che ai primi di febbraio ci sarebbe stato una consegna di cocaina in mare aperto a dei pescherecci marocchini. Furono trovate tracce di cocaina dentro un contenitore.
Hussein Majdoubi, un analista marocchino che fu detenuto e sequestrato a Tetuan dalla polizia politica in seguito alle sue indagini sul narcotraffico e potenziali legami con i servizi di sicurezza, ha dichiarato al giornale: "Da tre anni abbiamo denunciato l'esistenza di una via di entrata della cocaina colombiana verso l'Europa e in collaborazione con la mafia del traffico di hashish che opera nel nord del Marocco".
I due militari sono tra i principali armatori che operano nella zona di occupazione.
Gli analisti affermano che il re è disposto a far saltare qualsiasi testa, poiché ritiene che il futuro della monarchia potrebbe essere in gioco.

Come se non bastasse, l’ultimo numero di Le Journal Hebdomadaire riferisce di un traffico di armi scoperto nella stessa zona. Tutto è nato dall’assassinio di una capo delle guardie della prigione di Safi, quando il sospetto omicida ha ammesso di avere acquistato la pistola con cui aveva commesso il delitto in Mauritania e di averla introdotta in Marocco attraverso la frontiera con il Sahara occidentale. In precedenza erano state arrestate due persone, un marocchino e un mauritano, che erano in possesso di un kalashnikovs acquistato nei pressi di Nouakchott, in Mauritania e importato lungo la stessa tratta. Infine in questi giorni, a Errachidia, le forze di sicurezza hanno sequestrato una importante quantitativo di munizioni.

Non può pensarsi a fatti sporadici e isolati, in un territorio come il Sahara occidentale che vede una presenza massiccia dell’esercito marocchino e che è sottoposto a un ferreo controllo militare. La porosità della frontiera con la Mauritania può spiegarsi solo, come nel caso della droga colombiana, con la complicità da parte degli apparati di sicurezza corrotti.

Tutto ciò rende più grave una situazione già di per sé pericolosa, dopo le recenti dichiarazioni di Al Qaida, che ha individuato nel Maghreb uno dei prossimi luoghi di operatività, dai recenti arresti di affiliati alla organizzazione e dalla ripresa degli attentati terroristici in Algeria.
Si tratta duna grossa grana per la Monarchia, scoppiata proprio mentre è in corso una vasta azione di propaganda presso le principali cancellerie, per trovare adesioni al piano di autonomia per il Sahara occidentale e cercare di seppellire definitivamente l’ipotesi di un referendum per l’autodeterminazione del popolo saharawi sancito da numerose deliberazioni dell’O.N.U.

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Riportiamo l’articolo de La Razon:

 

La ruta de la cocaína pasa por el Sahara

Marruecos intercepta cerca de Villa Cisneros un centenar de contenedores de pescado de los que sospecha que sirven para transportar droga Interpol cree que puede haber un acuerdo entre militares marroquíes y mafias suramericanas Pedro Canales

TÁNGER- El rey Mohamed VI de Marruecos fue informado en la noche del sábado 3 de febrero de la posible relación de dos importantes generales marroquíes con una operación de narcotráfico colombiano en la región del Sahara Occidental. Tras recibir las precisiones pertinentes de los servicios de inteligencia, el soberano ordenó que el director general de la Policía Judicial, Mustafa Mazdudi, viajase al día siguiente, domingo, a Dajla, la antigua Villa Cisneros, para interrogar personalmente a los sospechosos de la operación de narcotráfico y sus allegados.
   Interpol informó a la seguridad marroquí de que en la primera semana de febrero se produciría un desembarco de alijos de cocaína en las costas del Sahara o un trasvase a barcos marroquíes. La Policía Judicial alertó a los servicios de seguridad civiles y militares de la zona del Sahara, pero éstos no movieron ni un dedo para desarticular la operación, según reveló ayer el diario en lengua árabe «As Sabagh».
   Las investigaciones del equipo policial enviado por el rey han permitido requisar un alijo de cocaína en el interior de un contenedor perteneciente a una empresa cuyo propietario es un general de las Fuerzas Armadas Reales, que es también el principal accionista de varias empresas de pesca de altura. Según «As Sabagh», la Policía Judicial ha confiscado 112 contenedores en busca de otros alijos procedentes de Colombia y depositados en la región de Dajla en barcos de pesca marroquíes que faenan en las aguas saharianas.
   Sospechosos
   Los principales armadores que operan en la zona son, además del holding real ONA, que posee una treintena de buques congeladores, los generales Abdelaziz Bennani, inspector general de las FAR (el segundo puesto en la jerarquia del Ejército detrás del Rey), Husni Bensliman, jefe de la Gendarmería Real y Abdelhak Kadiri, ex jefe de los servicios de espionaje y uno de los consejeros militares más escuchados por el monarca. Fuentes consultadas por LA RAZÓN sospechan que las empresas a las que pertenecen los contenedores requisados por la Fiscalía son propiedad del general Bennani y sus familiares.
   «Hace tres años que hemos denunciado en Marruecos la existencia de una nueva vía de entrada de la cocaína colombiana a Europa, a través de las zonas desérticas del Sahara y África Occidental, y en combinación con las mafias del tráfico de hachís que operan en el norte de Marruecos», sostiene Hussein Majdoubi en declaraciones a LA RAZÓN. Este analista marroquí fue detenido y secuestrado en Tetuán por la Policía Política durante tres días por sus investigaciones acerca de los vínculos del narcotráfico con integrantes de los servicios de seguridad.
   Interpol sospecha que la nueva ruta de la cocaína se hace posible por la corrupción en el aparato policial y militar marroquí y sus lazos con el narcotráfico local e internacional.
El Palacio Real parece haber visto el peligro de una alianza entre el tráfico de droga, la corrupción y el islamismo violento, que pondría en peligro la existencia misma del régimen. La odisea del yate «Zenith» que, con varias toneladas de cocaína a bordo, se vio obligado a dar marcha atrás cerca de Galicia para refugiarse en el puerto de Casablanca durante varias semanas, en diciembre pasado, corroboró a la Policía europea que los cárteles colombianos habían decidido explorar a fondo la vía marroquí.
   Hasta ese momento, las nuevas rutas de la cocaína optaban por África Occidental. Pero la constatación de la implicación de altos responsables de la seguridad y del Ejército alauíes en el narcotráfico convenció a los colombianos para usar a fondo la via marroquí, en combinación con las mafias del hachís.
   La reacción del rey ante esta situación de crisis indica, según los analistas marroquíes, que el Palacio Real está dispuesto a hacer rodar cabezas, cualquiera que sea el nivel de la jerarquía militar o policial en el que se sitúen. El futuro de la monarquía podría estar en juego y Mohamed VI lo sabe.
   Autonomía para el Sahara
   Las investigaciones llevadas a cabo por el jefe de la Policía Judicial se mantienen en secreto. El rey sigue de cerca los interrogatorios de los detenidos y las pistas que se exploran. Se espera que en los próximos días se conozcan los primeros nombres de los presuntos implicados, que por vez primera en la historia de Marruecos, alcanzan la cúpula de las Fuerzas Armadas y de los principales servicios de seguridad. Justo en el momento en que Mohamed VI se dispone a enviar a Naciones Unidas su proyecto de «autonomía» para la región del Sahara Occidental que, estima, es el único marco posible para solucionar el conflicto que le opone al Polisario desde hace 30 años.